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Santifican a los pastorcitos de la Vírgen de Fátima

13 de mayo de 2017 12:50 pm | Interesante | Fátima, Portugal

El Papa Francisco elevó al honor de los altares a los pastorcitos videntes de la Virgen en Fátima, los hermanos Francisco y Jacinta Marto, ante más de medio millón de asistentes que abarrotaron la explanada del santuario ubicado en el valle Cova de Iria, en el corazón de Portugal.

El 13 de mayo es la fiesta de la Virgen de Fátima, la aparición aprobada por la Santa Sede más famosa del siglo XX, particularmente por el tercer secreto que María reveló a los tres pastorcitos en la Cova da Iria (Portugal) y fue transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944.

En este lugar, exactamente un siglo atrás, los niños santos y su prima, Lucía Dos Santos, recibieron la primera de una serie de seis apariciones de la Virgen sobre una encina. La última, el 13 de octubre de 1917, quedó sellada por el “milagro del sol”.

Las apariciones de la Virgen María en Cova da Iria, fre­guesía (municipio) de Fátima, Portugal, en 1917, bajo la advocación de la Virgen de Fátima, son las únicas que constituyeron una visión colectiva, deno­minada “El Milagro del Sol”; de ello existe registro a través de periódicos de la época y de fotografías.

Al inicio de la misa de canonización el obispo de Leiria-Fátima, António dos Santos Marto, le pidió formalmente al Papa la elevación al honor de los altares de los pastorcitos y leyó un breve resumen de su vida, en el cual destacó que su familia era modesta y de gran fe cristiana.

Luego de la declaratoria, se llevaron hasta el altar las reliquias de los nuevos santos. Detrás del altar donde el líder católico celebró la misa fueron colocadas dos pendones gigantes con las imágenes oficiales de los nuevos santos, que aparecen con 9 y 7 años, como eran cuando tuvieron las visiones.

Miles de personas en cam­po abierto miraban al cielo la tarde del 13 de octubre, cinco meses después de la primera aparición, el 13 de mayo. Ob­servaban un fenómeno de luz que hacía parecer que el sol descendía y trataban de iden­tificar la silueta de la Virgen. De mayo a octubre de 1917 se contabilizan seis apariciones.

La Virgen de Fátima es un referente mundial por sus profecías reveladas a los tres pequeños pastores videntes: Lucía, de diez años, y sus pri­mos Francisco, de nueve, y Ja­cinta, de siete, a quienes se les presentó el 13 de mayo como la Señora del Rosario. Los dos últimos son declarados hoy sábado en Portugal por el Papa Francisco santos de la Iglesia católica.

De las apariciones maria­nas reconocidas por la Igle­sia sólo tres son valoradas por millones de personas en sus respectivos santuarios: la Virgen de Guadalupe (Méxi­co, 1531), la Virgen de Lourdes (Francia, 1858) y la Virgen de Fátima (Portugal, 1917).

El domingo 13 de mayo de 1917, cuando los pastorcitos cuidaban su rebaño, vieron un relámpago en un día soleado. Mientras llevaban a sus ovejas a un lugar protegido observa­ron en una encina una nube sobre la que estaba de pie una mujer, con un vestido de luz y un resplandor que parecía provenir del sol.

Ella tenía sus manos en posición de oración, y de las mismas pendía un rosario de cuentas brillantes como per­las y una cruz pequeña pla­teada. Lucía y Jacinta podían verla y oírla, mientras Fran­cisco sólo podía verla.

SUS PROFECÍAS

Para los sacerdotes y vatica­nólogos, el mensaje de Fáti­ma es una señal que marca el principio de los últimos tiem­pos; habla de un papa muerto a tiros, la huida del Santo Pa­dre y la caída de la Iglesia. Las profecías son tres misterios que el Vaticano ha interpreta­do con el tiempo.

En entrevista con Excélsior, el sacerdote de la Parroquia de Fátima en Azcapotzalco, Pedro Agustín Ri­vera, recordó que la Profecía de la Virgen también vaticinó la conversión de Rusia, la caí­da de la Cortina de Hierro y el comunismo, y la reconversión de Europa.

Es una sola profecía en tres partes, la última parte fue hecha pública en 1982 por Juan Pablo II, mientras que las dos primeras, en 1941”, afirmó el canónigo, quien tuvo a su cargo en años recientes la an­tigua Basílica de Guadalupe.

Relató que “Francisco y Jacinta mueren pasados dos años de las apariciones, de tal manera que el testimonio que queda es el de Lucía; ella muere hasta 2005, o sea, vive durante 97 años”.

Las dos primeras partes del mensaje se refieren pro­piamente a la invitación hacia la conversión: los niños van a ver el infierno y la necesidad de la oración para conseguir la conversión del mundo, muy específicamente en ese mo­mento se hablará de la con­versión de Rusia”, relató.

Vendré a pedir la con­sagración de Rusia a mi In­maculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia”, se lee en la segunda parte del texto de la Profecía de Fátima.

El párroco comentó a este diario que “la tercera parte del secreto se escribe años des­pués, la misma Lucía dice: ‘no se abra este sobre antes de 1961’, y será el Papa Juan XXIII quien leerá este documento. Paulo VI también leerá el documento, pedirá que se guarde”.

La tercera parte de la Pro­fecía de Fátima dice: “el San­to Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad me­dio en ruinas y medio tem­bloroso, con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba en el camino; llegando a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran cruz fue muerto por un grupo de solda­dos que le disparó varios tiros de arma de fuego y flechas…”.

Para asiduos a la Profecía de Fátima, esta tercera parte no se ha cumplido. Para Pedro Agustín Rivera ya está cum­plida y fue el atentado mortal contra el Papa Juan Pablo II.

Un Papa, quizá el más que­rido en la historia reciente, Juan Pablo II, atribuye a la Vir­gen de Fátima haberle salvado la vida el 13 de mayo de 1981, tras recibir cuatro impactos de bala en la Plaza de San Pedro del Vaticano por el turco Meh­met Ali Agca.

Juan Pablo II pide que se le vuelva a traer este docu­mento: él lo lee e incluso la interpretación que le da es que de lo que ahí se hablaba ya se cumplió”, indicó mon­señor Rivera.

¿Por qué? Porque el Papa dice: "quien me disparó, dis­paró con la intención de ma­tar al Papa, pero una mano de mujer, venida del cielo, desvió la bala’", de tal manera que será el Papa el que mande a pre­guntar a Lucía y él le dice: "esta parte del secreto está cumpli­da con lo que me sucedió" y Lucía dirá que sí”.

El Papa va a Fátima para agradecer la intervención de la Madre de Dios y en la coro­na de la Virgen de Fátima deja la bala que le extrajeron y, en el año 2000, Juan Pa­blo II le pedirá al cardenal Jo­sehp Ratzinger que haga un documento donde explique la profecía y el sentido de todo el mensaje.”

“EL MILAGRO DEL SOL”

Fue el “Milagro del Sol” la úl­tima aparición de la Virgen de Fátima a los pastorcitos videntes; se pudo ver al sol temblar en una especie de “danza”, según relataron los que estaban ahí.

Luego de una intensa llu­via, las nubes dejaron ver el sol, que, según los registros de la época, se veía como un suave disco de plata. La luz del sol tomó diferentes colo­res y el astro pareció caer so­bre miles de personas que ya estaban de rodillas.

Avelino de Almeida, perio­dista del diario portugués O Século, que se encontraba en el lugar, estimó entre 30 mil a 40 mil personas, mientras que el profesor de ciencias naturales de la Universidad de Coimbra Joseph Garrett, también presente, lo cifró en cien mil.

"El Milagro del Sol” duró escasos tres minutos. Los pas­torcitos dijeron haber visto imágenes de Jesús, la Virgen María y San José bendiciendo a la multitud.

Creyentes y escépticos han intentado encontrar una explicación a lo que sucedió aquel 13 de octubre. Sin em­bargo, las críticas más devas­tadoras proceden del seno de la propia iglesia portuguesa. Hay parte del clero que consi­dera que todo lo que envuelve a Fátima es un mito.

El sacerdote católico de Oporto, Mário de Oliveira, pu­blicó el libro Fátima nunca mais, en el que aseguró que las apariciones fueron un acto preconcebido del clero que no toleraba el auge republicano en Portugal.

En México, la tarde de este sábado, el cardenal y arzo­bispo primado Norberto Rivera Carrera encabezó en la Catedral Metropolitana los festejos de los cien años de las apariciones de la Virgen de Fátima.

Como nuestro país, Portu­gal es un país eminentemente mariano, que peregrina a una ciudad que hace cien años no figura en el mapa: Fátima, hoy llena de hoteles, restaurantes y tiendas de souvenirs.




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