Baja California - Miércoles 20 de Junio

Los pantalones de Enrique Alfaro

28-5-2018  |  Gabriel Ibarra  |  Artículo

Por Gabriel Ibarra Bourjac //
¿Cómo tomar las palabras de Enrique Alfaro de que se requiere un gobernador con pantalones que defienda a Jalisco y que no se arrodille ante el presidente?
¿Qué significa arrodillarse ante el presidente? Según el candidato del Partido Movimiento Ciudadano (PMC) a la gubernatura, tanto Emilio González Márquez como Francisco Ramírez Acuña se arrodillaron ante Calderón y ante Fox, lo mismo ha hecho Aristóteles ante Peña Nieto.
Alfaro ha logrado construir un liderazgo fuerte por sus posiciones de confrontación. A sus seguidores les gusta que sea bravucón, gritón, que se suba al ring. Esa ha sido su principal fortaleza. Así lo hizo cuando se enfrentó a Raúl Padilla como alcalde de Tlajomulco, aunque en tiempos recientes volvió a convertirlo en su aliado, mostrando los alcances de sus convicciones.
El contexto que Alfaro ha hecho estos señalamientos es por el agua de la presa de El Zapotillo, cuando considera que sus antecesores al aceptar que haya agua del Río Verde para León, traicionaron a Jalisco y se arrodillaron ante el Presidente en turno.
FALTA A LA VERDAD
Alfaro está faltando a la verdad cuando así se expresa. El caso de Francisco Ramírez Acuña, no encuadraría en esa aseveración tan temeraria, porque si alguien se enfrentó al Presidente Vicente Fox, fue precisamente Paco Ramírez, como sucedió cuando le respondió al regaño público del Presidente por haber destapado a Felipe Calderón para la Presidencia de la República al lado de Abraham González Uyeda, “a mí sólo me regaña el pueblo de Jalisco”, defendiendo la soberanía del Estado.
Fernando Guzmán, quien fuera Secretario General de Gobierno de Alberto Cárdenas Jiménez y de Emilio González Márquez, rechaza esa expresión del abanderado naranja, quien considera que ha habido dignidad y respaldo de los intereses de los jaliscienses de parte de los gobernadores, recordando el conflicto de límites por pérdida de territorio entre Jalisco y Colima, y la actitud de defensa asumida por Alberto Cárdenas; recuerda también Fernando Guzmán la defensa de Emilio en la disputa por el agua de la Presa de El Zapotillo en los Altos, al oponerse que se le otorgara agua a León, en tanto no se otorgara agua a Jalisco.
MÁS QUE PANTALONES
La lógica de Alfaro es que el problema del agua no se ha resuelto en Jalisco, porque le han faltado los pantalones a los gobernadores que ha tenido el Estado al ceder ante los intereses de Guanajuato. ¿Realmente la solución a este conflicto es un tema de pantalones, es un tema de visión de gobernantes, es un tema de dinero e inversión o es una decisión que se requiere ser consensuada con el centro?
De visión no creo, porque fue el exgobernador Guillermo Cosío Vidaurri el que tuvo la inteligencia y sensibilidad de proponer e iniciar un proyecto que viniera a resolver hace 27 años el problema de abastecimiento futuro de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) con el Complejo La Zurda. Sin embargo el conjunto de presas Zurda- Purgatorio-El Salto, quedó inconcluso al faltar las dos primeras presas (almacenaría el agua del Río Verde, y la segunda sería receptora), todo por las explosiones del 22 de abril de 1992 que dejaron fuera a Cosío de la gubernatura y dejaron a medias la gran obra. En aquella época Jalisco tenía derecho al 100 por ciento del agua del Río Verde.
UN NUEVO CONVENIO
27 años después del proyecto de Guillermo Cosío las cosas cambiaron. El agua del Río Verde ya no es 100 por ciento para Jalisco y la Conagua –que es la autoridad- decide los porcentajes de su distribución. Existe la necesidad de establecer un nuevo convenio sobre distribución del agua, a partir de una realidad que la cortina de El Zapotillo se queda en 80 metros de altura, lo que implica que el criterio original acordado por Jalisco-Guanajuato y Conagua no tiene vigencia porque el volumen que se almacene será muy menor. Entonces, ¿cómo se redistribuirá?
La discusión ahora es: ¿Cuánta agua para Jalisco y cuánta para León?
La posición del candidato Alfaro es que el 100 por ciento sea para Jalisco, porque primero se debe de resolver el problema de agua que tienen los habitantes de esta entidad. Es lo ideal para quienes vivimos en Jalisco, sí, pero ¿cuál es la posición del gobierno de Guanajuato?
El problema es que Jalisco forma parte de un pacto federal y no es autoridad para decidir el destino del agua, entonces, si Alfaro es gobernador y si no acceden gobierno federal y Guanajuato a las condiciones que pretende imponer ¿cómo va a resolver el problema? ¿le bastarán los pantalones para lograr lo que no han podido o querido los últimos seis mandatarios?
Hay otra circunstancia que hay que tomar en cuenta: Si López Obrador se convierte en Presidente de México, ¿tendría Alfaro no sólo el valor sino la fuerza para sostener una pelea política con el gobierno federal y con el Presidente? ¿cómo lo doblaría en el entendido que ambos se convirtieran en gobernador de Jalisco y Presidente de México?
Una cosa es la bravata y otra es la política de altura, considerando también la realidad, nuestra realidad y circunstancia.
Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com



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