Baja California - Domingo 19 de Noviembre

La guerra del poder

9-10-2017  |  Gabriel Ibarra  |  Artículo

Cuando se combinan la ambición y la soberbia el coctel es altamente explosivo. De poco sirven la ideología, la historia, las convicciones que pasan a segundo plano. El Partido Acción Nacional (PAN) vive una crisis interna que lo podría dejar fuera de la posibilidad real de regresar a la Presidencia de la República.

El choque entre el presidente del PAN, Ricardo Anaya, quien se sueña en la Presidencia de México y el Presidente Felipe Calderón, quien a través de sus esposa Margarita Zavala, pretende seguir detentando el poder, han puesto en jaque a este partido que ya estuvo dos sexenios gobernando el país desde Los Pinos.

El joven queretano Ricardo Anaya ha tenido la habilidad combinada con audacia de controlar al PAN, arrebatándoselo a su principal promotor el chihuahuense Gustavo Madero y ex presidente de Acción Nacional, a quien en su primera oportunidad simplemente le dejó en claro dónde estaba el mando, por si éste pretendía erigirse en el poder tras el trono.

Pragmático es Ricardo Anaya, quien se ha distinguido por tener aliados de coyuntura, cuando los necesita. Rafael Moreno Valle como gobernador de Puebla lo ha vivido, pues para buscar la presidencia nacional del PAN, le otorgó su amplio patrocinio y cuando llegó a la cúspide, empezó la era del queretano y la construcción de su proyecto presidencial.

Al mismo tiempo, el joven Anaya, inteligente, fue creando una narrativa de discurso crítico contra los que llamó “los corruptos, los partidos de siempre”, tratándose de desmarcar de la partidocracia –propia y externa- para venderse como alguien diferente a la clase política que se ha dedicado a saquear al país y que tanta irritación genera entre los ciudadanos que están fuera de esos círculos de poder.

Anaya a través de Santiago Creel, Javier Corral y otros políticos panistas, fue impulsando alianzas con la dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Alejandra Barrales y el presidente de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, para armar una coalición que los lleve a la construcción de una mayoría que les permita el acceso al poder. La finalidad es ganarle al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) la carrera a la Presidencia de la República, considerando que el PRI cayó a la tercera posición, además de que difícilmente solos pueden frenar a López Obrador, convertido en el enemigo a vencer.

Por su rentabilidad, Anaya enderezó su discurso contra el gobierno de Peña Nieto y el PRI, como estrategia de posicionamiento, lo cual logró.

La zanahoria de Anaya para sus aliados de PRD y MC, ha trascendido, es la candidatura a la Jefatura de Gobierno para Alejandra Berrales, mientras que a Dante Delgado le tocaría la Jefatura de Gabinete.

Y obvio, la candidatura presidencial para el mismo Ricardo Anaya.

EL DESCUIDO EN EL PAN
Sin embargo, en el camino el ambicioso y audaz político, minimizó a otros personajes que tienen su poder y que había desplazado de las decisiones, como es el grupo del ex presidente Felipe Calderón, que ha venido impulsando la candidatura presidencial de su esposa Margarita Zavala, quien hasta hace algunas semanas, era entre panismo quien mejor aceptación había alcanzado entre la población, cerca del que ha aparecido en el primer lugar de todas las encuestas durante los últimos meses: Andrés Manuel López Obrador.

ELECCIÓN ABIERTA
Margarita Zavala, junto con Silvano Aureoles y Rafael Moreno Vale, en una carta abierta pidieron que el candidato del Frente Ciudadano por México fuera electo por consulta abierta, planteando incluir la participación de la sociedad en método democrático e incluyente.

La respuesta de Ricardo Anaya es que la elección no se podía abrir, toda vez que dejaba la puerta abierta para que se metiera el PRI y el gobierno.

EL CONTROL DE ANAYA
En esa tesitura y ante el inminente vencimiento para el registro de los candidatos independientes a la Presidencia de la República que establecía el INE como fecha límite el 8 de octubre, Margarita Zavala decidió presentar su renuncia a la militancia de 33 años en el Partido Acción Nacional.

La liga la estiró Ricardo Anaya a tal punto que finalmente se rompió.

¿Qué consecuencias tendrá la salida de Margarita Zavala del PAN? ¿Quién gane y quién pierde con esta decisión?

De entrada, la noticia sacude al PAN. Y más allá de las recriminaciones entre Anaya-Margarita y sus seguidores, es evidente que Acción Nacional pasa por un momento difícil. El periodista Álvaro Delgado que ha estudiado a este partido considera que si bien Margarita Zavala a lo máximo que puede aspirar como candidata presidencial independiente es ser una repetición de Josefina Vázquez Mota de hace seis años, Ricardo Anaya y el Frente Ciudadano por México, se verán afectados, porque hay una tercera parte de militantes panistas identificado con el Grupo de Felipe Calderón- Margarita y que la apoyarán.

Es obvio, señala Delgado, que los beneficiados son el PRI, así como Morena y su candidato Andrés Manuel López Obrador.

Así las cosas en las luchas por el poder. Partidos que se dividen y se fracturan. Se construyen alianzas entre el agua y el aceite. Los odiados de ayer, dejan de serlo para convertirse en aliados. Así es el poder, donde las complicidades, los intereses, junto con la ambición son las que se imponen.

Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com



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