Baja California - Jueves 19 de Octubre

La apoptosis de España

9-10-2017  |  Dr. Tomas Bermudez  |  Artículo

El primer Partido independentista catalán fue Estat Català fundado por Francesc Macià en 1922. El golpe de Estado de Primo de Rivera de septiembre de 1923 reafirmó la apuesta del independentismo catalán por la vía insurreccional, que se concretó en el fracasado intento de invasión de Cataluña por la frontera francesa de un pequeño ejército de voluntarios planificado por Francesc Macià y conocido como complot de Prats de Molló.

El complot, a pesar del fracaso, y el juicio posterior celebrado en París contra Macià y 17 implicados convirtió a l’Avi (‘el abuelo’) Macià (tenía 67 años) en el mito viviente del nacionalismo catalán. En 1928 Macià visitó los centros catalanes de América Latina que habían financiado sus actividades y en La Habana presidió la Asamblea Constituyente del Separatismo Catalán, celebrada entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 1928, en la que se aprobó la Constitución Provisional de la República Catalana y se fundó el Partit Separatista Revolucionari Català -aunque éste sólo actuó en América, ya que Estat Català siguió siendo el aglutinante del independentismo en Cataluña-.

Cuando tras la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931 Macià renunció a la República Catalana y aceptó la formación de la Generalidad de Cataluña dentro de la Segunda República Española, los sectores independentistas se distanciaron de l’Avi.

El independentismo catalán plantea sus tesis sobre el principio de que el pueblo de Cataluña es una nación soberana, aludiendo básicamente a la interpretación de su historia, cultura, lengua propia y al derecho civil catalán, y sobre la afirmación de que Cataluña no alcanzará su máxima plenitud cultural, social ni económica mientras forme parte de España.

El independentismo catalán defiende la tesis de que Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración mediante los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V entre 1707 y 1716, aprobado el Decreto de Nueva Planta de Cataluña en 1716, dado que la corona de Aragón a la cual pertenecía el condado de Cataluña, apoyó al otro candidato al trono español, el archiduque Carlos de Habsburgo.

El soberanismo (…) se empezó a plantear a mediados del siglo XIX, tuvo su nacimiento político a fines de ese siglo y principios del siglo XX, consiguió el restablecimiento de la Generalitat de Catalunya -ente de gobierno y parlamento propio- durante la Segunda República (1931-1939), fue duramente reprimida por Franco, y finalmente, fue reconocida otra vez durante la transición democrática que, a través de la movilización popular, tuvo que recoger las aspiraciones políticas catalanas, aunque desdibujándolas en un marco constitucional autonómico que regía para toda España.

La independencia de la región de Cataluña está cruzada por aspectos económicos, políticos y culturales que se remontan a finales del siglo XIX.

Ahora, la crisis económica sumada a varias disposiciones recientes del gobierno de Mariano Rajoy en el sentido de una re-centralización del país, han reavivado los ánimos independentistas de la que es la región más rica de España.

Multitudinarias movilizaciones en 2010 y en 2012 han puesto de manifiesto que ya no se trata de una minoría que busca la soberanía, sino que España enfrenta a un movimiento catalán transversal que afecta a todas las clases y sectores sociales, y que podría alcanzar una mayoría. Es este hecho el que ha forzado al gobierno y al parlamento catalán a comenzar un proceso político en el que el pueblo de Cataluña decida en un referéndum si desea quedarse o no bajo la órbita del gobierno de Madrid.

Uno de los argumentos más fuertes de los independentistas es que Cataluña – con un PBI de 250 mil millones de dólares- aporta económicamente más a España que lo que España da a Cataluña, hasta el punto de que uno de los eslóganes que más se ha repetido en los últimos años es “España nos roba”. A pesar de su riqueza, Cataluña es la región más endeudada del país. Y su principal acreedor no es otro que el estado español, el monto total que le debe asciende a 62 mil millones de dólares.

Cataluña es una nación histórica, con una cultura y un idioma propio, y la voluntad de independizarse no es un capricho de última hora, sino que hay que remontarse a varios siglos para encontrar su origen. El primer paso fue hace unos días, el referéndum “1-0” que fue boicoteado por la fuerza pública española al estilo elección tercermundista, y las declaraciones posteriores de Felipillo y Rajoy, cayeron en lo absurdo.

¿Qué sería ya de los españoles si no hubiese habido aragoneses, vascos, valencianos, murcianos, andaluces, asturianos, gallegos, extremeños, catalanes, castellanos, etc.? Cada uno de esos nombres inflama y envanece, y de esas pequeñas naciones se compone la masa de la gran nación. Y ahora qué va a ser la España sin la Catalunya y sin el País Vasco…

“Ius summum saepe summa est malitia” La extrema justicia es con frecuencia una extrema maldad.



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