Baja California - Sábado 15 de Diciembre

Hawking ya tiene la respuesta

20-3-2018  |  Dr. Tomas Bermudez  |  Artículo

Stephen Hawking quedó mundialmente conocido como el científico que vivía en reclusión en una silla de ruedas computadorizada sin poder mover su frágil cuerpo atrófico que ayudó a comprender los agujeros negros.

“He vivido con la perspectiva de una pronta muerte durante los últimos 49 años. No le tengo miedo a la muerte, pero no tengo prisa por morir. ¡Es tanto lo que quiero hacer antes!”.

Stephen Hawking pasó de ser un científico brillante por sus trabajos y sus investigaciones a transformarse en un hombre célebre. Más cercano a una estrella de rock que a un físico. Fue alguien que por su grave enfermedad salió de lo natural para ser alguien extraordinario, un divulgador fantástico a quien las personas le pedían fotos en donde lo veían.

Si yo cuestiono a tres personas en la calle y les pregunto que me digan al menos dos ganadores de Premio Nobel de Física, casi seguro que no me dirían ninguno, en cambio Hawking -que no obtuvo ese galardón- traspasó las fronteras. Pero no hay que quedarse sólo con su figura, porque su legado científico es aún más importante que la celebridad que generó. “Yo podría vivir en reclusión dentro de una cascara de nuez y considerarme el rey del espacio infinito” esta es la frase de Hamlet de William Shakespeare, citada por Stephen Hawking en su libro “El universo en una cáscara de nuez”.

Posiblemente esta sea una de las mejores metáforas en la vida del gran físico inglés que acaba de fallecer en su casa en Cambridge Reino unido a los 76 años de edad por complicaciones de la esclerosis lateral amiotrófica. El prestigiado diario The Guardian publicó un comunicado de los hijos Hawking, Lucy, Robert y Tim donde manifiestan “Él fue un gran científico y un hombre extraordinario. Su legado perdurará, su coraje y persistencia, además de su brillantísimo y buen humor, inspiraron personas alrededor del mundo. Vamos a sentir su falta para siempre”.

Stephen Hawking quedó mundialmente conocido como el científico que vivía en reclusión en una silla de ruedas computadorizada sin poder mover su frágil cuerpo atrófico que ayudó a comprender los agujeros negros. El decía: Si yo vi más lejos fue por estar sobre los hombros de gigantes como Isaac Newton, en la obra “Los genios de la ciencia” escrita en 2002. Su genialidad contribuyó mucho para el avance de la física, y su irreverencia permitió dar alas al fenómeno pop asemejándose mucho a Albert Einstein.

Hawking ocupó la silla de Isaac Newton como profesor de matemáticas en la Universidad de Cambridge desde el 2009, cuando se comunicaba apenas con un botón, utilizando un sintetizador de voz. Hawking había afirmado en varias ocasiones sus ideas sobre Dios. Para el astrofísico Dios no existía y lo descartaba por la infinitud del Universo.

En varias declaraciones se declaró ateo y mostraba que preguntarse sobre “qué había antes del Big Bang” carece de sentido, debido a que “es como cuestionarse qué hay al sur del Polo Sur”. En uno de sus últimos encuentros Stephen Hawking se reunió con el Papa Francisco en lo que se consideró un curioso encuentro por la posición de cada uno sobre la existencia de Dios. El Papa Francisco considera a Dios como un Padre de misericordia infinita, más grande del Universo que ha creado y Hawking consideraba el Universo infinito y sin la intervención divina.

Mas fue su capacidad de comunicación con el público profano empleando lenguaje simple y cautivante explicando las complejas teorías del universo que hicieron de él un astro mundial. Su primer best-seller, “Una breve historia del tiempo” escrito en 1988 y traducido a 35 idiomas, tuvo más de 10 millones de copias vendidas.

En esta colosal obra trata de teorías como la teoría de la inflación cósmica, la del principio de fluctuaciones cuánticas, la de la incertidumbre, súper conductores y agujeros negros utilizando apenas una única ecuación matemática: E- mc2, famosa fórmula de la equivalencia entre materia y energía de Einstein.

Stephen Hawking escribió otros 3 best-sellers y una serie de libros infantiles, producidos por su hija Lucy. Aquello fue el legado más grande que le dejó a una generación de científicos y físicos que decidieron ser como él. Miles de jóvenes en el mundo que se interiorizaron por el universo a través de lo que Hawking contaba y divulgaba. Su contribución fue tan importante que lo trasforma en una de las mentes más brillantes de la historia. Su vida fue marcada por la superación de límites y por los romances complejos de sus dos matrimonios los cuales fueron curiosidad del público a punto de llegar al cine en la “Teoría de todo” de 2014.

Los últimos años participaba activamente de debates en especial sobre la inteligencia artificial y el aumento de la temperatura del planeta. Consideraba la salida del Reino Unido de la unión europea y la elección de Donald Trump como el tiempo más peligroso para nuestro planeta. Finalmente, qué descanse en paz, Y- ya descubrió la incógnita de la que tanto escribió… “Certum est, quia imposible”. Es cierto porque es imposible.



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