Baja California - Lunes 16 de Julio

Los Hombres del Poder: Alfaro sin obstáculos para ser gober

17-1-2018  |  Gabriel Ibarra  |  Artículo

Por Gabriel Ibarra Bourjac //
La política es juego de estrategia, como en el beisbol que se diseña previo a la elección. Allí se ven los jugadores que se tendrán en el campo de acción, que como en el deporte rey, incluye refuerzos, jugadores emergentes, bajas, el liderazgo y sabias decisiones del manager, armonía en el equipo, así el nivel de la moral y la autoestima.
El Estado de Jalisco es el campo de competencia. Y en el campo de juego advertimos la presencia de tres equipos estelares que son Los Naranjas, Los Tricolores y los Morenos. Los cuartos bats de estos equipos son Enrique Alfaro, Miguel Castro y Carlos Lomelí. Los azules que puede ser el cuarto equipo se ven muy confundidos con la moral por los suelos. Batallan para integrar la novena de sus jugadores. Y no tienen cuarto bat.
EL JUEGO DE ESTRATEGIA
Hace seis años el equipo Tricolor ganó el Campeonato de Jalisco gracias a las alianzas que tejió con el Partido Verde. El equipo Naranja con su estrella Enrique Alfaro tuvo más votos que el equipo Tricolor, pero el equipo Verde marcó la diferencia al darle los votos al Tricolor para ganar.
Hoy Verdes y Tricolores ya no irán juntos. Es una pérdida dolorosa para los Tricolores. En cambio el equipo Naranja aprendió de los errores del pasado, con todo y lo sobrado que se muestra Alfaro quien finalmente le tuvo que bajar dos rayitas a su soberbia para aceptar que sólo, sin refuerzos, la máquina Naranja se puede quedar otra vez en el camino.
El amarre que hizo en la Ciudad de México con Ricardo Anaya, le asegura los puntos para ganar en caso de que le hicieran falta votos.
Y por otro lado, un error garrafal de estrategia que cometió el equipo de Los Tricolores es el que no hayan construido la alianza con El Verde como fue hace seis años. Ahora la soberbia les ganó al equipo de Aristóteles Sandoval. Se podrá argumentar que Los Verdes cobran muy caro. En efecto, así es, pero eso y más vale tener el ejercicio del poder en Jalisco durante seis años.
Es el pragmatismo el que marca la diferencia. Las alianzas juegan un papel estratégico.
EL ENEMIGO DE ALFARO ES ALFARO
En el tablero del juego de ajedrez se ve muy favorable para la máquina Naranja. Un pronóstico frío al margen de simpatías y antipatías es que Alfaro tiene el camino despejado para convertirse en el futuro gobernador de Jalisco.
Hemos señalado que el principal enemigo de Alfaro es el propio Alfaro. No son el PRI, Morena, Aristóteles, Juan Sandoval, los periodistas o sus malquerientes. Nadie le puede dar más golpes a Alfaro que el mismo Alfaro. Sus arrebatos de hombre colérico son expresión de su temperamento que no lo puede controlar. Su visión maniquea del mundo, de buenos y malos, de estás conmigo o estás contra mí, es muy suya.
Su cosmovisión de mesías jalisciense plenamente convencido de que está reinventando Guadalajara, Jalisco -y tal vez México en el futuro-, así como cambiar la historia, es muy de él y de uno o dos de los que le hablan al oído y le estimulan su ego y vanidad.
Alfaro se tiene una alta autoestima alimentada en el ser soberbio, en cuyo mundo no existe la autocrítica, en el que no se equivoca, no comete errores, como lo expresa en sus discursos de elogios de que ha sido el mejor alcalde en la historia de Guadalajara y que está reinventando a la capital jalisciense. Lo dice en serio, convencido que así es. No es pose. Es una visión real que tiene de sí mismo y sus alcances para ser el parteaguas histórico en estos 500 años de la fundación de Guadalajara.
O sea la historia de Guadalajara, como en el mundo que se marca, Antes y Después de Cristo, debería considerarse Antes y Después de Alfaro, guardadas las proporciones.
Alfaro en su discurso nos ha mostrado que es un hombre de otra época, con ideas de aquel mundo bipolar del siglo XX, con una preocupante tendencia al autoritarismo. Se muestra como si estuviera enfermo de poder. El poder por el poder mismo. Para lograrlo es fiel a la descripción maquiavélica de que el fin justifica los medios. Y no importa lo que tenga que dejar en el camino. Todo es sacrificable en aras de alcanzarlo.
Con todos y sus defectos que no son pocos que tiene Alfaro como político, con todo y los pleitos con el Cardenal Juan Sandoval y un sector del catolicismo, con su rechazo abierto a la crítica, su proclividad al autoritarismo, sus contradicciones, sus odios y amores con Raúl Padilla y el Grupo Universidad, no tiene obstáculos para convertirse en el futuro gobernador de Jalisco.
Debemos de prepararnos para tener en el gobierno a un personaje con visión de otro siglo, de buenos y malos, de puros e impuros. La mesa la tiene servida para que sin complicaciones pueda ganar la gubernatura. Así lo veo.
La respuesta nos la dará el tiempo, pero las condiciones están dadas para que asuma su anhelo y sueño de poder mediato: ser gobernador de Jalisco y proceder, al menos en su discurso, a ser parteaguas en la vida política, social e histórica de Jalisco con su reinvento de la historia.
Correo lectrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com
Twiter: @bourjack



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