Baja California - Jueves 18 de Octubre

La sombra del Águila

27-11-2017  |  Dr. Tomas Bermudez  |  Artículo

La memoria histórica del mexicano evidentemente, cursa con una completa amnesia congénita, como terapia, la magnífica novela de Martín Luis Guzmán, de nuevo como a principios del siglo pasado tiene una similitud con nuestros personajes macabros de la política nacional, antes el PNR -ahora el PRI-. La trama de la novela de Guzmán está basada en hechos que acontecieron en México después de la Revolución Mexicana y después de los asesinatos de Madero, Villa, Zapata y Carranza. La época histórica reflejada en la novela se relaciona con el período presidencial de Álvaro Obregón, el cual impuso como sucesor a Plutarco Elías Calles, después de que asesinaron al General Francisco R. Serrano junto con sus partidarios en 1927.

La novela de Guzmán es una fuerte crítica al caudillismo que imperaba en México después de la revolución y que marcó el inicio del poder dentro de las esferas militares. En su novela, el autor critica con fino sarcasmo las formas que tomó el movimiento revolucionario; al mismo tiempo, hace evidentes los manejos turbios del ejecutivo en turno. Fue publicada en Madrid en 1929, pero estuvo prohibida en México durante algún tiempo. Los mexicanos casi no leemos, solo una minoría, desgraciadamente pero eso sí, atiborrábamos las salas de cine antes de la existencia de la TV, así que: en 1960 la novela fue llevada al cine por el director Julio Bracho, se exhibió en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary recibiendo un premio especial. Sin embargo su estreno comercial en México fue vetado sin una razón explícita. Diez años más tarde se solicitó insistentemente el permiso para su exhibición, pero nuevamente el gobierno de Luis Echeverría no lo autorizó. La película pudo conocerse mediante la circulación de grabaciones de videos clandestinos. Treinta años más tarde, durante el gobierno de Salinas de Gortari, finalmente, se autorizó su exhibición, el estreno se llevó a cabo en la sala “Gabriel Figueroa”, de la Ciudad de México, en octubre de 1990.

Lo interesante es que en la novela descubrimos a hombres que se comportan como felinos ante la presa del poder, como Brutus dice respecto de la tiranía de Julio César “el abuso de la grandeza se da cuando se separa del poder la misericordia” siendo también el mismo patrón de conducta de los actuales, una similitud excelsa, repitiéndose una vez más la etopeya de la actual clase política, clonando un retrato animalizado e irónico de los de arriba, los “vencedores” del huracán electoral, que ostentaron su triunfo sobre la oposición, y que una vez en el gobierno, están procediendo con métodos similares de antes del “cambio”.

Ya los del poder, ya no son candidatos, ya no luchan por el bien común ni por la justicia social, sino por intereses individuales económicos y políticos, mediante argucias y artimañas o la palabra dada que pierde credibilidad ante los hechos consumados, en acuerdos oscuros. Nos aterrorizan esos hombres que no son hombres y esos revolucionarios que no son revolucionarios por su vigencia y confrontación con el México de hoy, con los ciudadanos que somos, ya lo comentó Aristóteles para la tragedia griega: “Los personajes nos provocan temor por la posibilidad de semejanza con nuestra condición de hombres y compasión por el destino fatal del héroe que se sacrifica para advertidos sobre lo que puede aniquilarnos”. En el ayer los Generales Obregón+ y Calles y ahora Colosio+, y ahora ¿quién seguirá? Quam miserum est, ubi te captant qui defenderent. ¡Qué desgracia es vernos traicionados por quienes debían defendernos!



Correo electrónico: tomymx@me.com



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