Baja California - Jueves 19 de Octubre

Jóvenes volver a pensar

14-6-2017  |  Dr. Tomas Bermudez  |  Artículo

¿Soy libre?



Para ser libre hay que investigar de dónde viene la libertad: De la justicia, tan escasa ahora en este país; y la justicia procede de la verdad y de la medida en que la percibimos.


A veces es más fácil identificar la mentira y saber que la mentira te orienta sobre la verdad.


Si, como es demostrable, la mentira avanza y lo invade todo, hasta ciertas filosofías y religiones extraviadas, convivencia social o conocimientos, esa mentira, “en el mundo de la mentira” que dice Jean François Revel, hay una lógica que nos advierte que sin verdad no hay justicia y sin justicia no hay libertad.


A veces se ha atribuido el incremento de violencia y delitos al funcionamiento espurio de la democracia liberal y a la incesante propaganda de la academia del crimen que es la TV y las redes sociales. Es ya normal en You Tube que se nos enseñe cómo matar y salir con bien. Y robar, violar, engañar, discriminar entre genocidios justificados o no. No es delito esta academia ni apología del terrorismo, sino un “entretenimiento”.


Los datos al alcance del buscador parecían concluyentes: donde se asentaba la democracia liberal aumentaban precipitadamente los delitos y se reforzaba la tolerancia con los peligrosos. Era y es algo que sucedía en las democracias liberales, o a la vez que ellas. En México se pasó del cero al infinito en inseguridad en apenas pocos años.


Pero parece que eso no es así. Los clásicos, ya creyentes y no creyentes, nos dejaron tras Sócrates, Platón, Aristóteles, Boecio y San Agustín, una equivalencia entre belleza y orden: no sintieron la belleza del paisaje desordenado. La misma equivalencia que entre la verdad y el orden o el Pensamiento cierto y el orden. Escribieron mucho sobre la verdad suprema. Y esa Verdad es Orden. Más aún: la Verdad suprema es creadora de orden.


Si una sociedad, debilitadas moral y fe, aumenta la cantidad de mentira presente, la mentira que, (al ser contraria a la Verdad, es desorden y se usa por los grandes poderes facticos,) es el desorden de la mentira el que provoca violencia e incapacidad de convivir. Desde donde se puede extraer una ley universal poco contemplada: Cuanta más delincuencia tiene una sociedad, menos verdad hay en ella. Y si es cierto que la verdad es previa a la justicia y ésta a la libertad, la señal de falta de libertad no es sufragio o no sufragio, sino el volumen de mentiras que se hace pasar por verdad y para calcular eso no hay más que sumar los delitos denunciados y los silenciados: son la lista de la ausencia de libertad. Quam bene vivas refert, non quamdiu, “Lo importante no es vivir mucho sino vivir bien”.



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