Baja California - Martes 12 de Diciembre

Los demonios de Alfaro

5-6-2017  |  Gabriel Ibarra  |  Artículo

He escrito que “cuando un político lo cercan los cortesanos y lisonjeros, y le gana la soberbia, va camino al precipicio y es la crisis que vive Enrique Alfaro”. El presidente municipal de Guadalajara está ebrio de soberbia, ha dejado de escuchar a la gente inteligente y racional para caer en manos de los radicales que le han vendido que a base de golpes es como se debe de gobernar.

Las expresiones del pasado viernes que trascendieron a las redes sociales y luego las respuestas que dieron Alfaro y su gurú de cabecera muestran que han perdido la brújula con posturas autoritarias y mesiánicas, muy alejadas de esa cultura democrática de tolerancia y diálogo que dijo abrazar cuando tomaba forma y fuerza su proyecto político tan ambicioso de “cambiar la historia de Jalisco”.

Su decisión de descalificar medios porque no le reconocen su esfuerzo y trabajo para transformar a Guadalajara, ha sido de los peores errores que ha cometido en estos últimos años. No es cierto como se quiera justificar que los dichos de descalificación contra los medios sean expresión de una normalidad democrática, porque nunca las posiciones maximalistas y las visiones de blanco o negro formarán parte del desarrollo y evolución de las ideas. Más bien son retrocesos.

Precisamente al Presidente de Estados Unidos Donald Trump y a los venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que tienen como práctica descalificar medios, no se les puede ver como expresión de una normalidad democrática, de nuevas formas de hacer política, sino más bien un retroceso democrático.


LA SOBERBIA EL PEOR PECADO
Dicen que el que se enoja pierde. Y desde hace tiempo hemos visto al líder de los naranjas demasiado hipersensible con una facilidad para salir de sus casillas. Sus choques lo mismo son con periodistas, comunicadores, empresarios y políticos que con ciudadanos. No le gusta escuchar opiniones que lo contradigan, como lo exhiben sus reacciones ante colonos que le hacen algún reclamo y a los que en forma grosera los corta y les da la espalda, cerrándose a cualquier diálogo.

Luego vemos a su gurú de cabecera, descalificando al diputado Pedro Kumamoto, porque fue quien le ganó la estrella de la reforma electoral y que en su imaginaria éste fue utilizado por el perverso de Aristóteles, a quienes les han dado el reconocimiento, lo que ha sido muy injusto cuando ‘fui yo, Alfaro’ el que hizo realidad la reforma porque ellos son mayoría en el Congreso del Estado.

Aquel personaje impulsor de nuevas formas democráticas, enemigo de los partidos políticos, del corporativismo y de la imposición, se vio completamente descompuesto cuando confiesa públicamente que él le llamó a Kumamoto para decirle que su iniciativa iba para adelante, y luego le llamó al coordinador de sus diputados en el Congreso del Estado para ordenarle lo que tenía que hacer. ¿Pues no qué él no se metía en la vida de los partidos, que las decisiones son colegiadas?

Pero lo peor es que la prensa mentirosa y vendida no se lo reconoce, dicen que fue Kumamoto y Aristóteles. Y es cuando saca Alfaro todos sus demonios. Le dice prensa basura a los diarios Mural, NTR y Crónica, convencido por su gurú de que estos medios tradicionales no tienen valor, que el poder está en las redes, aplaudiéndole ese valor de hacer valer la libertad de expresión como parte de lo que es la normalidad democrática. No tienen valor, pero como lo irritan. El reclamo de Alfaro debió ser a su gurú que él sí lo ha engañado, él sí se embolsa decenas de millones al venderle espejitos con sus famosas redes.


EL SUICIDIO
El ejercicio del gobierno desgasta, indudablemente, y Alfaro como presidente municipal tiene la responsabilidad de tomar decisiones, pero al mismo tiempo en forma paralela camina su proyecto político de ser gobernador de Jalisco, y una de sus estrategias ha sido marcar agenda, como lo hizo en los primeros cuatro años, pero algo está sucediendo que en este último tercio la agenda la ha venido marcando Aristóteles, como sucedió en el caso de la reforma electoral, en la que Alfaro, siempre estuvo detrás y cuando quiso reaccionar con el tema del recorte del subsidio a los partidos políticos con una posición radical de todo o nada, surge la propuesta Kumamoto #SinVotoNoHayDinero y que a bote pronto la tomó Aristóteles para aparecer como el ganador al lado de Kumamoto, Alfaro revienta y salen sus demonios.

Y es allí cuando muestra su intolerancia y autoritarismo que da miedo, lo cual es vitoreado por la corte que lo rodea quienes le han vendido que es un estadista, como lo expresa cuando nos dice en un video que representa la última esperanza de salvación, como mesías y que nos muestra a un Alfaro que no conocíamos.

Alfaro está inmerso en un torbellino que lo ha llevado a confrontaciones inútiles y muy dañinas cuyo fin puede ser el despeñadero. ¿Hacia dónde va Alfaro? Con este tipo de reacciones viscerales y actitudes mesiánicas, su proyecto está inmerso en la crisis, su discurso radical se ha convertido en su peor enemigo y productor de su peor propaganda.



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