Baja California - Jueves 14 de Diciembre

De antipolitica y cosas peores

15-11-2016  |  Dr. Tomas Bermudez  |  Art√≠culo

La antipol√≠tica es el relato racionalizador dominante que hacemos sobre la incapacidad de la pol√≠tica de motorizar cambios en la sociedad (la impotencia de sus instituciones: Estado, sindicato, partido, etc.) En el sentido m√°s com√ļn del t√©rmino antipol√≠tica define la actitud de aquellos que se oponen a la pol√≠tica pr√°ctica de juzgar el poder y, por lo tanto, las partes y los representantes pol√≠ticos, considerarlos en el "imaginario colectivo", dedicado a los intereses y no personal al bien com√ļn.

A la semejanza con el t√©rmino anti-pol√≠tica, en sentido negativo-peyorativa, puede ser entendido simplemente directamente este tipo de pseudo-pol√≠tica que se opone a la pol√≠tica apropiada en lugar dedicado a salvaguardar el inter√©s colectivo. Adem√°s, mucho se ha escrito en los √ļltimos a√Īos acerca de la crisis y/o el declive de la pol√≠tica, del hombre p√ļblico, de las ideolog√≠as y de las identidades y tradiciones partidarias.

Sin embargo, lo que se pretende analizar en estas l√≠neas no es el descontento ciudadano con la actividad pol√≠tica, la crisis y declinaci√≥n de los partidos pol√≠ticos y del Congreso como instituciones que canalizan y expresan leg√≠timamente la relaci√≥n entre los ciudadanos y el Estado, o la desafecci√≥n general hacia los l√≠deres que act√ļan como representantes pol√≠ticos, lo que habitualmente la ciencia pol√≠tica ha definido como la crisis de representaci√≥n o crisis de representatividad pol√≠tica.

Son numerosos los equívocos sobre la llamada antipolítica, quizás más de los que persiguen al término fascista, usado por unos y otros para descalificar a los adversarios de turno. Un relato perverso, porque esta incapacidad de cambio en lo social la antipolitica ubica responsabilidades absolutamente en la propia política y sus actores individuales.

Queda entonces oculto la derrota de la propia política como causa de esa incapacidad; derrota escondida que implica también el ocultamiento, el triunfo del "mercado" como verdadero agente dominante de cambio en la sociedad.

El "mercado" cada vez más responsable queda entonces totalmente oculto en el discurso antipolítico. Lo perverso del ocultamiento implícito en el relato antipolítico es que lleva agua al molino de transferir más poder de cambio al "mercado" en detrimento de la propia política.

Un círculo perverso que retroalimenta responsabilidad en la política que en los hechos cada vez la tiene menos. Y si de perversidades se trata he ahí la funcionalidad de los mass media; insistir e insistir sobre el relato de la incapacidad y la impotencia de la política para transferirle responsabilidad a la misma y al mismo tiempo propiciar el terreno fértil para transferir cada vez más poder al "mercado".

Y aqu√≠ tenemos la explicaci√≥n l√≥gica del triunfo hace unos d√≠as de Trump, el verdadero palad√≠n de la antipol√≠tica americana, posterior al tr√°gico martes de la uni√≥n americana. Todo lo cual nos lleva a una gran interrogante. ¬ŅEs la anti-pol√≠tica anatema de los partidos o, por el contrario, expresi√≥n de un descontento que aflora en contra de una forma de hacer pol√≠tica que no encaja con la nueva realidad? O es una cuarta v√≠a.

Yendo a lo inmediato. ¬ŅPodr√° Donald Trump retener el control de una sociedad moderna y empoderada? ¬ŅPueden los partidos de ayer, que en alguna medida son los mismos de hoy, responder a las apremiantes demandas de la modernidad contempor√°nea?

Semper et infirme est animi exiguique voluptas ultio.
"La venganza es siempre el placer de un alma débil y ruin".

Comentarios: tomymx@me.com



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