Baja California - Domingo 30 de Abril

¿Quién salvará a México?

7-11-2016  |  Gabriel Ibarra  |  Artículo

La desesperanza por momentos parece campear a lo largo y ancho de la República Mexicana con tanta información negativa, ante los problemas cíclicos y repetitivos de corrupción, violencia e inseguridad, que nos envuelve y se convierten en el gran freno para que el país pueda salir de ese letargo que no le permite alcanzar su desarrollo y crecimiento en el mediano y largo plazo.

Quisiéramos visualizar un mejor panorama en el futuro de México, que las reformas estructurales promovidas por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, generen un mayor crecimiento de su economía a mediano y largo plazo, pero las proyecciones que hacen diversos organismos internacionales, es que el crecimiento de la economía seguirá siendo mediocre, a lo sumo el 2%, como ha sido durante los últimos 25 años.

En la época de los sesenta, durante los gobiernos de los presidentes Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, México logró crecimiento de su economía del 6.7%, superior a la tasa mundial de aquella época del 5.5%; en la década de los setenta el crecimiento fue al ritmo similar de la economía mundial del 3.3%, pero del 2000 al 2016, el crecimiento ha sido lento, entre el 2 y el 2.5%. Con ese nivel del crecimiento del PIB es imposible poder ganarle la partida a la pobreza.

México es un país con cerca de 120 millones de habitantes, se estima que 56 millones, cerca de la mitad, viven en condiciones de pobreza.

Narcotráfico y violencia
A diferencia de otras épocas, el grave problema que vive y sufre México es el de la violencia extrema derivada del problema del narcotráfico, así como la diversificación de la criminalidad y que por la situación geopolítica de México y su frontera de 3 mil kilómetros de longitud con Estados Unidos, que tiene el mercado de mayor consumo de drogas del mundo, el problema se torna mucho más complejo.

Allá por la década de los 90 del siglo XX y los primeros años del nuevo milenio, la palabra «colombianización» se utilizaba como violencia extrema, cuando en su territorio operaban diversos grupos al margen de la ley y que utilizaban las armas para enfrentarse al Estado: por un lado, la narcoguerrilla y por otro lado, los grupos paramilitares, que llegaron a controlar casi la mitad del territorio de aquel país andino.

Con la ayuda del Gobierno de los Estados Unidos y con el liderazgo del presidente Álvaro Uribe, que se distinguió por su valor, inteligencia y carisma, el Estado logró recuperar el control del país, acotando a los grupos criminales. Los colombianos reconocieron a Uribe como su gran líder al apoyar la reforma a su Constitución para que se reeligiera por un periodo de cuatro años, ganando la segunda elección con el 70% de los votos.

Llega al gobierno de México, en el 2006 Felipe Calderón, quien se inspira en el presidente Álvaro Uribe y trata de emularlo en México al declararle la guerra al narcotráfico —que por cierto lo ha negado en forma reiterada—, sin un plan estratégico previo, utilizando la fuerza bruta del Estado, sin la inteligencia y el resultado fue un rotundo fracaso, llenando de sangre al país con un saldo de cuando menos 120 mil homicidios dolosos y decenas de miles de desaparecidos.

El fracaso del gobierno de Felipe Calderón permite que los mexicanos volteen al PRI y le den una nueva oportunidad para que tome el control del gobierno, apoyando en las urnas al gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, castigando así al PAN, pensando que peor no nos podría ir.

¿Qué ha sucedido? En el tema de la lucha contra el narcotráfico, se sigue la misma estrategia, se pretendió crear una Policía Única Nacional, la famosa Gendarmería, que nunca logró la dimensión de la que se habló y en la percepción ciudadana la situación de violencia y acción criminal está igual o peor, cuando el país se sigue llenando de sangre, los desaparecidos siguen creciendo en la estadística y lo peor es que la luz al final del túnel no se alcanza a percibir.

Hemos escrito que sumados los dos gobiernos, el de Calderón y el de Peña Nieto, en diez años, entre homicidios dolosos y desaparecidos son cerca ya de 250 mil pérdidas de vidas. La lucha está perdida. Por eso hemos preguntado: ¿Cuántos muertos más se tendrá que pagar en esta lucha cruenta contra el narcotráfico y el crimen organizado que del mismo emana? ¿Quién salvará a México de esta violencia sin fin? ¿Alguien tiene la fórmula de una estrategia distinta?

En el 2018 habrá de nuevo elecciones: ¿El PAN con Margarita Zavala (que es Felipe Calderón) o Ricardo Anaya, ofrecerá algo diferente en esta lucha? ¿Del PRI con Miguel Osorio Chong o José Antonio Meade u otro personaje, qué podemos esperar? Más de lo mismo.

O llegará el momento de Andrés Manuel López Obrador y ante el fracaso de priistas, panistas y perredistas, tome las riendas del país.

Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com



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