Baja California - Martes 17 de Octubre

El gran perdedor en las elecciones del 5 de junio

13-6-2016  |  Invitado  |  Artículo

Por Abel Alcalá

Las elecciones son un convocatoria a los ciudadanos para que tomen decisiones, con su voto, entre diversos candidatos para ocupar los cargos públicos en una democracia representativa. Hay elecciones libres cuando el voto se emite en circunstancias de respeto a los principios de certeza; legalidad; independencia; imparcialidad y objetividad, es decir, cuando no está sometido a coacciones y compra del voto y no se adultera el sentido de la voluntad del sufragante (fraude electoral); y además de haberse permitido el acceso a las casillas electorales de todos los ciudadanos electores en condiciones de igualdad.

En el sistema electoral de México los candidatos emanan normalmente de los partidos políticos y ahora se está estrenando las candidaturas independientes. El COFIPE define así a los partidos: Los partidos políticos son entidades de interés público que tienen como fin promover la participación de los ciudadanos en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo.

En este marco se realizaron elecciones en 12 entidades del país, distribuidas en toda la geografía de México, con características poblaciones muy variadas y en la mayoría de los Estados con gobiernos salidos de PRI. Como sucede en todo proceso eleccionario hay ganadores y perdedores. En esta ocasión el partido ganador fue el PAN y el perdedor el PRI.

Resulta muy interesante saber quién fue el gran perdedor en las elecciones del 5 de junio y las posibles causas de la derrota, para visualizar lo que viene en el futuro próximo. Los hechos nos muestran que en la mayoría de los procesos electorales hubo cerca o arriba del 50% de participación ciudadana. Se distinguió la jornada electoral en que los PREP (sistema informativo de resultados preliminares de las elecciones) de la mayoría de los estados dieron información muy lenta, causando molestia, angustia y desconfianza entre el electorado y los propios candidatos.

Ante la falta de información de los PREP la mayoría de los estados, los candidatos a los cargos públicos de los diferentes partidos políticos se proclamaban ganadores, lo que aumentaba la incertidumbre entre los ciudadanos.A lo anterior se suma las fallas de algunas empresas encuestadoras que ofrecieron cifras con tendencias favorables para algunos candidatos que luego las actas de votación desmintieron.Y la sorpresa mayor es que los priístas y sus partidos aliados, que habían anunciado ganar 10 de las 12 gubernaturas en contienda, solo lograron obtener el 50% de su pronóstico.

Como seguimos buscando al gran perdedor en estas elecciones, es de tomarse en cuenta que en la selección de los candidatos priístas a las gubernaturas metieron mano los propios gobernadores de esas entidades, los secretarios de estado de Hacienda, Gobernación y el propio presidente del PRI, esto nos llevaría a la conclusión de que no hay un gran perdedor. Pues si lo hay y es el Presiente Peña Nieto.

El presidente Peña Nieto no ha podido mejorar y menos remontar la baja calificación y aceptación en que lo tienen la mayoría de los mexicanos. Ya lo dice el refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Caso como el de Humberto Moreira, Javier Duarte, César duarte, la Casa Blanca, entre otros son testimonio que continuaría la impunidad para los corruptos y la pobreza para los mexicanos y eso ofende al pueblo.

El agraviar, Peña Nieto, a los mexicanos en sus instituciones más queridas y sólidas como el matrimonio, la familia y los derechos de los niños, para congraciarse con grupos internacionales que buscan la destrucción del país, a cambio de dinero y préstamos condicionados, le va a costar mayor repudio social y más desprecio para el PRI.

Hay una buena y esperanzadora enseñanza que deja este proceso eleccionario del 5 de junio, que saliendo los ciudadanos a votar se puede corregir el rumbo del país y dejar bien claro a los gobernantes que se creen amos y dueños de vidas y haciendas, que el pueblo es quien manda. Para algunos candidatos a cargos públicos este proceso fue sólo una elección y ellos sacarán sus propias conclusiones. Para Peña Nieto es un referéndum sobre su gestión de gobierno, y, debería hacer su análisis, su autocrítica, sacar sus conclusiones y actuar en consecuencia. Usted lector dice la última palabra.



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