Baja California - Domingo 30 de Abril

A decir verdad, México Salvaje

24-5-2016  |  Invitado  |  Artículo

Por: Rubén Iñiguez
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La definición de salvajismo radica en el estado más rudimentario, feroz e inculto de la humanidad. Su inmediato escalón de progreso conduce a la barbarie o monstruosidad; además de una refinada crueldad, perversión en el mal y atrocidad. En pocas palabras, una total ausencia de respeto, consideración y una nula defensa del estado de derecho.

Otro significado más, según nuestro diccionario, dice que salvajismo es: el modo de comportarse propio de personas salvajes. Además de referirse a la acción de una persona con espíritu de destrucción y sin respeto a nada.
México, tristemente se posiciona entre los primeros lugares en corrupción e impunidad, además de estar pasando por una de las peores crisis de credibilidad en los últimos 30 años, así como por ocupar los primeros lugares en feminicidios, en bullying, en crímenes contra periodistas, en obesidad infantil y adulta, así como en desnutrición.

También está entre los primeros escaños de embarazos adolescentes, en estrés laboral, en consumo de refrescos y alimentos chatarra.

Nuestro país está pasando por una seria crisis de gobernabilidad, ya que de cada 100 delitos cometidos en nuestro país, solo 4 son denunciados ante las autoridades, según estadísticas de “Indice Global de Impunidad México” (IGI-MEX), pues las personas que sufren dichos atropellos, consideran un martirio y una pérdida de tiempo el hacer valer sus derechos.

Pero lo más curioso de todo, es que cuando las cosas no parecían estar peor de lo que ya están ahora; sale a la luz una “flamante iniciativa” de parte de nuestro presidente Enrique Peña Nieto, en la que pretende aprobar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, la cual también les permitirá adoptar niños a parejas lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero (LGTBI).

Es importante dejar claro mi profundo respeto a los homosexuales, cuya dignidad como personas es indiscutible, pero también debo hacer público mi desacuerdo a que nos quieran imponer una ideología LGTBI desde el Estado. Ya que se pretende implantar una forma de pensar ajena al grueso de la población mexicana a través de la bandera de “la libertad y la tolerancia”. Aunque es importante resaltar que aquella persona que manifiesta no estar de acuerdo con ellos, lo tildan de homofóbico, retrógrada, arcaico, intolerante, mocho, etc.

Sin duda ese tipo de iniciativas son un reflejo de autoritarismo y dictadura, que deteriora aún más la institución de la familia y la del matrimonio entre un hombre y una mujer, pues pretende crear un sinnúmero de modelos de “nuevas familias”, causando una seria confusión en la sociedad y en los niños que pretenden adoptar.

La familia es el núcleo base de cualquier sociedad; es el reflejo de nuestro pueblo. Por tanto, es necesario implementar políticas públicas para su defensa y protección, ya que si una familia está fracturada, peleada, dividida o desacreditada, no tendrá tiempo de pensar en política, en sus instituciones y sus representantes, pues estará más ocupada en resolver sus problemas al interior de su hogar. Mientras que nuestros gobernantes y políticos, legislarán y actuarán a través de ocurrencias, además de seguir imponiéndonos lo que ellos consideran que es un paso importante a la “modernidad, el progreso y la justicia social”.



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